Un Proyecto para Fortalecer Matrimonios
Todo empezó una madrugada, con un nombre que no me dejaba dormir.
No fue un plan de negocio. Fue algo que Dios fue tejiendo mucho antes de que yo lo entendiera: entre los libros de la librería de mi abuelo, en la mesa de una familia de pastores, y en una consulta de terapia donde aprendí a mirar de otra manera.


¿Quién Soy?
Soy terapeuta familiar y de pareja, acreditada por la FEATF (Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar) y socia de la Societat Catalana de Teràpia Familiar. Cada semana acompaño a familias y parejas como terapeuta en activo: he caminado junto a matrimonios atravesando crisis de comunicación, infidelidades, duelos, dificultades en la crianza y dinámicas que dolían desde hacía años.
Pero antes que terapeuta, soy un mujer, esposa e hija. Crecí sabiendo que todo lo que soy —la música, la profesión, cada don— tenía un propósito: ponerlo al servicio del Señor. Y crecí también como hermana mayor de tres, aprendiendo desde pequeña a adaptarme y a mirar por los demás. Cuando estudié el máster en terapia familiar sistémica en Sant Pau y en Bilbao, se me abrieron los ojos. Aprendí a mirarme y a mirar a mi propia familia de una forma nueva. Y sentí algo muy claro en mi corazón: esto no podía quedarse solo para mí.
La Madrugada
"Talita, eres una gran terapeuta. Ahora sí, ya lo eres. Solo tienes que parecerlo." — Mi supervisora, el día de mi graduación
Meses antes de terminar el máster, una madrugada empecé a soñar con dos palabras que no se iban: Tres Dobleces. Eclesiastés 4:12 — "cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente".
Mi cabeza no paraba de trabajar, y esa misma inquietud se convirtió en una cuenta de Instagram: @amortresdobleces.
Al principio hablaba solo a novios. Si soy sincera: no me atrevía con los matrimonios. Sentía que no tenía la edad, ni el estado civil, ni el permiso. Pero un día entendí que esas eran limitaciones de mi cabeza, no del llamado que Dios me hacía.

Así que dejé de esconderme. Empecé a mostrar mi rostro, y empecé a hablarle al público que Dios había puesto en mi corazón desde el principio: los matrimonios.
Lo planes de Dios son mayores que los nuestros

En cuanto empecé a hablar de matrimonio, las parejas empezaron a escribirme. Algunas pedían terapia. Pero la mayoría pedía otra cosa: orientación, consejo, una respuesta a la pregunta "¿cómo lo hacemos?".
¿Por qué pedir ayuda cuesta?
Y lo entendí: muchas parejas le tienen miedo a la terapia. Es normal. Ir a terapia parece admitir que algo está roto. Pero ¿y si existiera un espacio para fortalecer el matrimonio antes de la crisis? ¿Un lugar para crecer, no solo para reparar?
¿Qué hago con mi matrimonio?
De esa pregunta nació Un Fruto a la Semana: nueve semanas caminando juntos por el fruto del Espíritu Santo, con enseñanzas y tareas diarias y un encuentro en directo cada fin de semana que fue totalmente gratuito. Decenas de personas, conversaciones reales, matrimonios transformándose en lo cotidiano.
Tres Dobleces
Esta también puede ser vuestra casa
Si estáis recién casados, si lleváis 30 años juntos, si sois novios construyendo el futuro o una iglesia que quiere cuidar a sus matrimonios: aquí hay sitio para vosotros.